DEL LAMENTO DE AYSÉN
I
Un angustiado lamento, sutil eco
en las montañas surca el aire;
cantos desgarrados a los latidos
de la desolada y dolorida tierra;
sufrientes voces cuyos quejidos
viajan por senderos de escoriales.
Son perdidas notas que se escurren
en humedad y lágrimas de la tierra,
para estrellarse con la dura roca...
La noche de Aisén languidece,
el sol de cada día le abandona
en las tinieblas de la humareda
y sus rayos la dejan sola.
Dolida le besa el frío inclemente
que baja de los ventisqueros
y en la oscuridad de la humareda
implacable abatida, desfallece.
Melodía de los vientos crueles
de la patagonia desconocida ,
que callan al filo de la aurora...
las llamas lamen la vida de Aisén
y barren las montañas heridas,
en esa helada tierra que arde...
se apoderan y no le abandonan,
se nutre del fruto; el sufrimiento
llanto y dolor de esa tierra...
Aisén llora los hijos que ha perdido.
sus cadáveres yacen al aire...
Esparcidos en valles y laderas,
es el cruel fuego y los hombres
que sin piedad le han devorado
su bosque, buscando sementeras,
en su dolor se vierte en silencio;
navega dejando un funesto rastro
de humo lágrimas y de cenizas.
II
Corazones cargados de anhelos,
que buscaban nuevos horizontes,
nueva vida en medio del dolor...
Su destino y su hogar está en los
leños que arden en las montañas,
es lúgubre el camino de Aisén
una perdida y desolada senda,
entre esperanzas y cenizas.
Incierta es la huella para aquel
jinete que busca en el horizonte
nueva vida en su patria querida...
Su tímida figura desconsolada
se estira en las sombras de.
malos senderos infranqueables
donde no encuentra una salida...
Su camino es espejo de la vida,
luz de la aurora...no ven sus ojos.
es la ventisca su enemiga .
camina en silencio, taciturno
en la oscuridad e incertidumbres.
Detrás de la niebla no puede
ver la clara luz que tiene encima.
Camina en silencio y sin destino...
con lo dejado atrás quiere soñar.
¿Por qué no derribar con coraje
y sus ansias el fuerte muro?
¿O lo destruirá la bravura
en su pecho adormecida?...
Baluarte de esperanzas,
prejuicios y cansancio que
habitas al final de la jornada...
Despierta en él, el valiente
guerrero que en su pecho
se encuentra escondido...
Tierra querida, genera para él,
nuevos bosques, flores y valles
cubiertos de frutos y de cariño.
Nuevo canto te dé la conciencia
extinguida de aquellos hombres...
nueva simiente traiga la inteligencia
que ahora yace en sombras.
No sufras tierra amada, hallarás
a una simiente nueva vigorosa
nacida en las sendas y cañadones
de las montañas de Aysen.
Porque allí esta tu nueva vida...

De verdad es un "angustiado lamento", es un "canto desgarrado [...] de la desolada y dolorida tierra".
ResponderBorrarSe siente la simbiosis del poeta con la tierra. ¡
Saludos!
¡Gracias!...
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